sábado, 15 de octubre de 2016

MAS BASTO QUE UNAS BRAGAS DE ESPARTO

Esparto es el nombre con el que se conoce en España a unas fibras obtenidas de diversas plantas silvestres del grupo de las gramíneas, así como a las plantas mismas, nombrado en la antiguedada como  lino blanco, lino ibérico o lino cartaginés

Nombre científico: Stipa tenacissima

Retazos de la Historia de nuestra tierra: 
El Campus Spartarius.
Los romanos ya nombran a la franja del sureste mediterráneo CAMPUS SPARTARIUS. Esta zona, se extendía desde Cartagena, hacia el interior, hasta el sur de lo que hoy es provincia de Albacete, marcando probablemente la primitiva Vía Augusta su límite septentrional. Siendo nuestra comarca probablemente  la mejor para el cultivo de esta gramínea, se cultivo y exporto esparto para cuerdas de uso naval y multitud de enseres, incluso, las sandalias de los legionarios fueron de esparto.. Los árabes lo llamaban "Halfa" y lo utilizaban en sus construcciones, y así a lo largo de todas las culturas asentadas en nuestro suelo. 


Los espartales/espartizales, como tales, constituyen un  horizonte de matorral de tipo mediterráneo que ha sido favorecido por el hombre, en este sentido, gran parte de los que encontramos tienen origen antrópico y no es difícil comprobar cuáles son resultado de antiguas plantaciones, con las atochas claramente alineadas.





LEGISLACIÓN: 
Para conseguir una mejora en la recolección y una protección de los espartizales, se legisló en época temprana por el Estado. Publicándose desde mediados del siglo XIX una gran cantidad de disposiciones, Reales Ordenes, Reales Decretos, etc. etc
Esta regulación estuvo haciéndose hasta entrados el siglo XX, donde el 12 de enero de 1920 el Ministerio de Abastecimiento se dicta una Real Orden nombrando un Comité especial encargado de regular el abastecimiento de esparto en el mercado interior, fijando los precios, e intervenir en la exportación, informando sobre las posibles cantidades a exportar.

A partir de aquí sufre un declive el esparto como materia prima, tanto en la industria de la cordelería, como en la papelera, debiéndose importar para la fabricación de papel casi la totalidad de la materia prima. Es por ello que se intenta revalorizar el esparto y se dicta el Decreto de 28 de abril de 1933 creando la estación experimental de Hellín. 

La explotación del esparto ha tenido dos períodos de esplendor en los dos últimos siglos. El segundo ocurrió en los años cuarenta del pasado, ante la imposibilidad de importar fibras foráneas y tener que reemplazar al yute. 
En 1947, la población hellinera ocupada en esta manufactura llegó a 4.500 personas, de las que el 75 por 100 eran mujeres. La depreciación de la fibra, al emplearse otras artificiales y los materiales plásticos, motivó su gran decadencia actual. En 1970 solamente quedaban 12.600 hectáreas, con una producción a la baja de unos 46.000 quintales.

El esparto siempre ha crecido en los Campos de Hellín. Como dato, en 1948 solamente el municipio de Hellín obtenía el 40 por 100 del espartizal provincial, siendo también el de mayor producción. 
El esparto ha sido la materia prima que nos ha acompañado a lo largo de nuestra Historia, pues ya los primeros pobladores, en la Prehistoria, la utilizaban como fibra natural para tejer. 
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La recolección del esparto, su tratamiento y su trabajo posterior permanecen inalterables a través de los siglos: El "Arranque" se realizaba en los montes que podían ser .municipales o privados, los esparteros con el "palillo" .atado con una "maja" de esparto a la muñeca y con un fuerte  tirón arrancaban  el esparto  de la "atocha", varios repelones formaban una “manada “que es el esparto que puede abarcarse con la mano, que se ataban con un esparto retorcido, cuando cerraban el día, los esparteros comenzaban a " casar los manojos" unidos por las cabezas del esparto y atarlos en "haces y  los llevaban a la "tendía" .


La "Tendía". Al terminar de pesar los esparteros soltaban los haces y extendían el esparto en el suelo para que se secase durante veinte días, tras los cuales se recogían y se volvían a atar en haces y estos en "bultos" atados con "guitas" de esparto verde llamado "lías". Se transportaba en carros a las "balsas" construidas en cemento y donde los "balseros" depositaban los bultos bien colocados para que cupieran más, al finalizar se llenaban de agua quedando el esparto sumergido durante veinte o treinta días, para que la fibra se ablandase, a este proceso se le llama "Coció"


Después comienza el "Picao", donde el esparto se somete a un aplastamiento en los mazos para desprender la parte leñosa de la fibra. Esta tarea ha sido tradicionalmente elaborada por las mujeres, llamadas "picadoras" siendo de las tareas más agotadoras, pues en un principio estaban de cuclillas, hasta que se hicieron unos fosos donde poner las piernas, el ruido ensordecedor de los mazos las dejaban sordas, interiorizando el ritmo de colocar el esparto en el mismo momento que baja el mazo para no pillarse las manos.



A continuación, tenía lugar el "Rastrillado", proceso por el que se peinan las fibras de esparto en rastrillos de púas de acero que separan los haces de fibra de sus hojas, despojándolos de sus partes leñosas. Esta operación desprendía un polvo continuo que los rastrilladores inhalaban provocando una enfermedad respiratoria llamada "espartosis". El proceso finalizaba con el "Hilado", que consiste en una rueda de madera movida por un "menaor" normalmente un niño que hacía girar unas carruchas donde se enganchaban las fibras de esparto. 



Hay varios tipos  de trenzados, el de cinco, de quince, de diecisiete y hasta de veintiún ramales de pleita. Con estos  tipos de trenzados podemos hacer, aguaderas, utilizadas para traer cántaros de agua; serones, ideales para llevar el estiércol al campo o para traer melones o sandías; seras, de forma cilíndrica y de altura aproximada de un metro, empleadas para el transporte de aceitunas, uvas o cualquier otro producto; espuertas y esportillos, como las seras pero en tamaño decreciente; ceberos, utilizados en las cuadras para echar de comer a las caballerías; esteras, cuadradas y redondas; forros para recubrir el suelo y los laterales de carros y galeras, y multitud de otras cosas menores: asientos para sillas, moldes para quesos, soplillos, capachos, forros de botellas y garrafas y todo tipo de sogas, cordeles y ataeros.



En la provincia quedan verdaderos artistas del esparto y muy especialmente en Isso (Hellín), donde el artesano Atilano Cano hace originales y bellas miniaturas y filigranas para colgar como adornos, siendo muy característicos los pendientes, las pulseras y las cadenas de reloj de bolsillo. También realiza figuras humanas, animales y belenes.
 
Aún se siguen haciendo de pleita de esparto dos utensilios de uso común en nuestra tierra como son las esteras para las prensas de las almazaras y las cinchas para hacer queso manchego.

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