sábado, 8 de febrero de 2014

SUSPIRAMOS.....


Ya se ha ido la navidad y para San Antón nos comimos los últimos dulces de Navidad y entre ellos los Suspiros....Dulce por el que matamos en casa  ya que lo comemos de año en año claro. bueno como ya hacia tiempo que no ponía recetas y algún cristiano de Murcia me la había pedido, he rebuscado la Tasa de la libretica de mi Mª Gracia. 


Ingredientes:       
- 1 kg. de almendras.
- 1 Kg. de azúcar.
- 12 huevos.
- Moldes pequeños parecidos a los de las magdalenas.

           
Elaboración:
En principio, el kilo de almendras se escalda, se pela y se tuesta y, posteriormente, se parten las almendras en pequeños trozos.
Los huevos, se separan las yemas de las claras y se baten las claras a punto de nieve.
Se mezclan las almendras, las claras ya batidas y el kilo de azúcar en un cuenco. Una vez toda la masa está bien mezclada, ésta se introduce en los moldes.
Calentar el horno a media temperatura  e introducir los moldes. Es importante controlar el horno porque en muy poco tiempo ya tenemos los suspiros listos.

Por supuesto dejar que se enfríen si no queréis fenecer abrasados....ansiosos,  que se os ve las hambres en los ojos..

EL MAS GRANDE....SALZILLO

Francisco Salzillo y Alcaraz
(Murcia, 12 de mayo de 1707 - 2 de marzo de 1783) fue un escultor barroco español, considerado como el más representativo imaginero del siglo XVIII español y uno de los más grandes del Barroco.

 Salzillo se dedicó en exclusiva a la temática religiosa y supo plasmar en su estilo los cambios que se fueron produciendo durante el siglo XVIII, lo que se vio plasmado en una escultura de transición hacia el rococó y el neoclasicismo, así como en diversos cambios que se fueron produciendo en el taller que heredó de su padre, él también escultor e imaginero, Nicolás Salzillo.
Su vida transcurrió enteramente en la ciudad de Murcia que, hoy día, cuenta con un museo dedicado a su obra, el Museo Salzillo, que alberga algunas de sus obras más características, como el belén o los ocho pasos que procesionan el Viernes Santo en la llamada procesión de los Salzillos.

MUSEO DEL ESCULTOR EN EL BARRIO DE SAN  ANDRES

Salzillo heredó el taller de su padre tras la muerte de éste en 1727 y asumió su dirección. Empezó siendo un taller familiar, en el que trabajaban sus hermanos José Antonio y Patricio, y años más tarde se incorporaron diversos discípulos, de los que sólo son conocidos los nombres de José López y Roque López.


Su concepto de la imagen y del color se veía reflejado en todos los pasos a seguir hasta llegar al resultado final. Aspectos como el boceto, la textura quebrada de la talla, la policromía, los matices o las veladuras reflejaban las señas diferenciales de su estilo. 

Este modelo salzillesco, caracterizado por la producción de imágenes en un lenguaje fácil de comprender, llevó a un aumento en el número de encargos que recibía el taller.


Con el paso de los años, su obra fue adquiriendo fama y recibió multitud de encargos de iglesias y conventos de Murcia y de las provincias limítrofes: Alicante, Albacete y Almería.
En 1755 se le nombró Escultor Oficial del Consejo de Murcia e inspector de pintura y escultura.


Desgraciadamente, la Guerra Civil española (1936-1939), fue marco de la destrucción de muchas de sus creaciones.
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  • Nuestra Señora de los Dolores. Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Asunción. "La Dolorosa". Hellín (Albacete) Desaparecida en 1936.
  • Inmaculada Concepción (1770). Convento de San Francisco (Hellín). Destruida en 1936.

  • Los Azotes. Santuario del Rosario. Hellín  Destruido en 1936
 De entre las que se conservan, la mayoría se distribuyen por toda la Región de Murcia y algunas provincias limítrofes.


QUE PELIGRO TIENE...

El Puente de los Peligros o Puente Viejo es un puente de piedra en arco sobre el río Segura, finalizado en 1742 y situado en la ciudad de Murcia (Región de Murcia, España).

Es el más antiguo de los que hoy se conservan en la ciudad, de lo que se deriva el nombre de Puente Viejo, en contraposición al Puente Nuevo o de Hierro construido en 1903

La denominación popular de Puente de los Peligros se debe a la presencia en el lado sur del puente de una hornacina que guarda la imagen de una virgen denominada de los Peligros, de profunda veneración en la ciudad. El 26 de septiembre de 1701, una riada del Segura destruyó el puente del siglo XVI que unía la ciudad con la margen derecha del río y que servía de comienzo al camino real de Cartagena.
A finales de abril de 1717 se echó desde la cuenca alta del Segura la madera que había de servir para hacer las ataguías y el andamio de las obras, tardando 6 meses en llegar a la ciudad





El 10 de septiembre de 1718 se puso la primera piedra del Puente Viejo, pero al poco tiempo las obras tuvieron que ser detenidas ante la petición de Felipe V al concejo de Murcia de 14.000 doblones para la construcción del Palacio de la Granja.
Toribio Martínez de la Vega estuvo al frente de la obra durante siete años, consiguiendo en ese tiempo sacar del agua del río el pilar central y los estribos. Tras los pequeños avances que se realizaron durante la dirección de Jerónimo Gómez de la Haya, se hizo cargo de la misma Jaime Bort, que se encontró ya con gran parte de los obstáculos salvados y siguió trabajando según los planos de Martínez de la Vega. Sin embargo Bort ensanchó aún más las entradas al puente, sobre todo en la margen derecha; Martínez de la Vega había hecho lo propio en la margen izquierda, mandando derribar una parte de la puerta del Puente de la muralla de la ciudad.
La construcción, paralizada de nuevo, se reanudó en 1739 no volviéndose a detener hasta su completa conclusión en 1742. El 12 de septiembre de 1742 se colocó sobre el puente la imagen de Nuestra Señora de los Peligros, construyéndose posteriormente el templete neo-clásico en la margen derecha que da el nombre al monumento. Sobre los tajamares se instalaron estatuas de San Miguel y San Rafael, obra de Joaquín Laguna.

 
En 1850, el puente vivió una ampliación para ensanchar sus aceras a través de una estructura metálica unida a la sillería. Esto supuso la desaparición de los elementos decorativos de los tajamares anteriormente citados. Siendo insuficiente esta primera ampliación, en 1867 se agrandó todavía más la estructura metálica superior, quedando la imagen del puente tal y como se puede contemplar en la actualidad.
El proyecto del Puente Viejo resultó todo un éxito ya que se convirtió en el primer puente de la historia de Murcia que aguantó sin problemas las periódicas inundaciones del río Segura, incluyendo la gran riada de Santa Teresa de 1879.